Cómo afectó el insensible cierre de una tienda Walmart a una comunidad precaria de Estados Unidos

Posted by Adán Salgado Andrade on viernes, julio 21, 2017
Cómo afectó el insensible cierre de una tienda Walmart
a una comunidad precaria de Estados Unidos
por Adán Salgado Andrade

En un trabajo anterior, me referí a la forma en que el emporio Walmart y su creciente monopolización de las ventas al menudeo provoca negativos efectos tales como, entre otras cosas, que se pierdan muchos empleos cada que se abre una tienda de esa cadena (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2013/01/los-negativos-efectos-del-emporio.html).
Un estudio realizado recientemente por el ILSR (Institute for Local Self-Reliance) señala que se pierden 150 empleos en el sector de ventas cuando se inaugura una tienda Walmart, además de que 25% de los negocios cercanos, dentro de 6 kilómetros a la redonda, cierran sus puertas. Por otro lado, sus prácticas monopólicas influyen hasta en el tipo de hábitos alimenticios que los resignados clientes deben de adquirir, pues fuera de una muy restringida oferta de productos naturales, tales como vegetales, la mayoría de lo ofrecido es comida procesada o, peor aún, comida chatarra, que ocasiona trastornos alimenticios. El citado estudio señala que en Estados Unidos (EU), actualmente se queda con uno de cuatro dólares que gastan los estadounidenses en alimentos y continúa creciendo, ya que en 37 centros urbanos incluso se queda con el 50% de las ventas.
Por otro lado, esa cadena ofrece condiciones laborales muy injustas, tanto así que en EU son frecuentes los paros laborales exigiendo mejores salarios y menores cargas de trabajo (ver: http://www.salon.com/2012/10/10/walmart_strikers_raise_the_stakes_with_black_friday_ultimatum/?utm_source=OccupyWallSt.org&utm_campaign=edb7a1e66d-Walmart_strikers11_14_2012&utm_medium=email).
Irónicamente, es la cadena que más empleados tiene en ese país, alrededor de 1.4 millones, así que, de alguna manera, debe creerse con el derecho de imponer sus propias condiciones laborales, aunque sean lesivas para los trabajadores, como bajos salarios. Eso sucede porque EU es un país que desde hace años se ha ido desindustrializando. Los empleos en el sector industrial han ido decreciendo y van incrementándose en los servicios, como las ventas, por ejemplo. Y en eso también Walmart está contribuyendo, pues prefiere importar artículos de bajo precio de China, que comprarlos en EU, con tal de ofrecerlos más baratos. Por sí sola, esa cadena importa 20% del total de las compras de EU a China, con lo que también contribuye a la citada desindustrialización. Así que ahora que el racista Trump está amenazando con limitar las importaciones chinas, estaría totalmente en contra de los lucrativos intereses de Walmart.
Y no le ha importado a esa empresa el mantener a raya a las compañías que le fabrican las mercancías que llevan su propia marca, como prendas de vestir, por ejemplo, y venderlas a muy reducidos precios, busca fabricantes que se las hagan muy baratas, justo como en China o Bangladesh, por mencionar algunos. Para que tales fabricantes puedan cumplir con los bajos precios exigidos, someten a sus trabajadores a condiciones extremas de explotación en tales maquiladoras (sweatshops), sin seguridad, ni prestaciones algunas. De eso fue acusada la empresa, cuando un incendio en una maquiladora de Tazreen, en Bangladesh, dejó más de cien trabajadores muertos. Fue revelado que 5 de 14 líneas de producción trabajaban directamente para la empresa. Aun así, en el 2011 Walmart se negó a implementar un programa de seguridad contra incendios, el cual pudo evitar la tragedia. El nefasto emporio alegó que los diez centavos de dólar de incremento en el precio de cada prenda que costaría implementar el programa “no era financieramente factible”. ¡Miren nada más, no valían diez miserables centavos de dólar la vida de tantos pobres, necesitados trabajadores! Fue tan evidente la responsabilidad de la empresa en esa masacre, que muchas organizaciones de derechos humanos y laborales, incluso estadounidenses, han emitido fuertes protestas (ver: http://usas.org/2012/12/07/stop-walmarts-sweatshop-deathtraps/).
Aquí en México es notorio el daño que ha ocasionado la incursión de Walmart casi en todos los lugares, dañando tanto al comercio local, desapareciendo empleos e influyendo en el consumo local, pues al no haber otras opciones (o desaparecerlas, como señalé), la gente compra lo que allí se ofrece. Es, pues, la ventaja del monopolio: el destruir a la competencia y forzar a la adopción de muy convenientes patrones de consumo, pues muchas veces no compramos lo que realmente requerimos, sino lo que se nos induce a adquirir.
Además, está comprobado que Walmart ha impuesto tiendas en donde ha querido, gracias al contubernio con las mafias del poder local, que a cambio de suculentos “diezmos”, le han permitido construir sus tiendas en lugares tan emblemáticos y protegidos como Teotihuacan (ver: http://www.huffingtonpost.com/2012/12/19/wal-mart-mexico-bribe-investigation_n_2331290.html).
Pero así como Walmart ocasiona negativos efectos que, con el tiempo, se van asimilando por el núcleo social afectado, igualmente los ocasiona cuando, una vez alterado todo a su favor, de pronto, la empresa decide, por “cuestiones de la salud de los negocios de la compañía y permitir que siga creciendo en el futuro”, cerrar un espacio, como veremos.
Recientemente, el prestigioso diario inglés The Guardian, publicó una investigación realizada por el reportero Ed Pilkington, en el que muestra justo los efectos del cierre de un “súper centro” Walmart en un condado estadounidense porque ya no resultaba “costeable” (ver: https://www.theguardian.com/us-news/2017/jul/09/what-happened-when-walmart-left?utm_source=esp&utm_medium=Email&utm_campaign=GU+Today+main+NEW+H+categories&utm_term=234322&subid=21873428&CMP=EMCNEWEML6619I2).
Además de mostrarnos la forma en que Walmart perjudicó con el cierre de su tienda al condado de McDowell, en el estado de Virginia Occidental, también vemos cómo el supuesto país más rico del mundo, sufre un cada vez más acelerado deterioro de su economía, lo que lleva a un igualmente acelerado empobrecimiento de su población, la que comparte problemas como los que tendrían los habitantes de país pobre, como México, justamente (ver:  http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2015/11/pobreza-en-estados-unidos-centro-del.html).
Ya hay muchas estadísticas que muestran lo mal que está EU en tantos rubros, para empezar, que un 18% de sus habitantes son pobres, o sea, unos 57 millones, mal sistema de salud (que ahora empeorará si desaparece Trump el llamado Obamacare), inseguridad, violencia y tantos males, tan típicos del mundo subdesarrollado (ver:  http://www.zmescience.com/other/feature-post/charts-us/?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+zmescience+%28ZME+Science%29&utm_content=Yahoo%21+Mail).
McDowell es un condado rural que sustentó varios años su economía en la producción de carbón, llegando a su pico en los 1950’s. Cuando los negocios marchaban bien, llegó a tener 100,000 habitantes, muchos de ellos atraídos por el boom del carbón. Sin embargo, cuando el carbón fue gradualmente sustituido por otros energéticos menos contaminantes, como el petróleo, su expansión terminó y la población fue disminuyendo gradualmente. Aun así, Walmart, sin mediar un estudio concienzudo del lugar, decidió establecer un “súper centro”, no una pequeña tienda, como quizá, habría sido lo más conveniente. Así, en octubre del 2005, fue inaugurada la tienda, para delicia de los lugareños, quienes habían estado acostumbrados solamente a pequeños negocios.
Por supuesto que tal inauguración acarreó los señalados problemas que el monopolio Walmart provoca en todos lados. Ente ellos, la desaparición de muchos de los pequeños negocios, los cuales, aunque no creaban suficientes puestos de trabajo, tampoco desequilibraban la frágil economía del condado. Esa fragilidad económica la comenzó a resentir Walmart con los años, pues la disminución en la demanda del carbón, fue provocando la reducción poblacional y, con ello, la clientela. Probablemente si sólo hubiera establecido una pequeña tienda, se habría mantenido (es como aquí, que existen las llamadas Bodegas Aurrera, que son, digamos, una opción en sitios en donde no habrá una gran demanda, pero que son operables financieramente para la empresa).
Pero Walmart apostó a lo grande. Y abrió esa súper tienda, que en su mayor actividad empleó a 300 personas, las que fueron disminuyendo, hasta que, al final, sólo trabajaban ya 140.
Como señalé, no contaba la compañía con que la declinación del condado se agudizaría en años recientes, lo que se expresó en su población, la cual, en el 2016, era de sólo 18 mil personas, o sea, más de cuatro quintos, emigraron a otros sitios, en busca de empleos o de mejores oportunidades.
Y finalmente, cuando ya no fue “financieramente saludable para la empresa”, como expresó una vocera de Walmart al preguntársele el por qué del cierre, a lo que se habían acostumbrado los habitantes de McDowell, de repente, fue brutalmente finiquitado. Un letrero que indicaba “La tienda se cerró el jueves 28 de enero del 2016”, fue la nada sutil partida de Walmart.
Por ejemplo, muchos de los empleos que había creado la empresa, en compensación con los que había destruido, se perdieron. Un directivo afirma que se les dieron a algunos posibilidades de relocalizarlos en otras tiendas. Muchos, resignadamente, aceptaron, dado que si se quedaban allí, ningún futuro les esperaba. En varios casos, tuvieron que mudarse de residencia, pues los enviaron a lugares tan lejanos como Carolina del Sur, distante 600 kilómetros de McDowell. Y los que no pudieron o no aceptaron su cambio, fueron “liquidados conforme a la ley”.
Pero la pérdida de empleos, no fue la única afectación, como señala una de las entrevistadas por Pilkington. Nicole Banks, una chica afroestadounidense de 25 años, trabaja como oficial correccional en una prisión cercana, ganando solamente 1200 dólares mensuales, ya sin impuestos (este salario está apenas por arriba del considerado en el nivel de pobreza, que es de 1085 dólares mensuales). La mitad se los gasta en pagar su auto y el seguro, en tanto que la otra mitad es para que ella y su madre coman y paguen los otros gastos que deben de hacer. Henrietta, su madre, padece una enfermedad congénita del corazón, por lo que frecuentemente se encuentra hospitalizada. Además, tiene problemas de obesidad, que se corregirían si tuviera una dieta saludable. “Mucha gente se está enfermando porque no tienen una dieta saludable, como mi madre. Y ya que la comida mala es la única barata, pues no tienen alternativa”.
Nicole es la única de su familia que pudo estudiar una carrera, Pilkington le dice que, como ella es socióloga, sintetice el problema que ha dejado el cierre de Walmart. “Es ridículo, la gente en este pobre lugar, no tiene derecho a la salud, no pueden conseguir empleos y también la buena comida se ha ido. Ni siquiera podemos satisfacer nuestras necesidades básicas. La gente está muriendo joven”, es su duro análisis. Lo de la comida lo dice Nicole porque Walmart, con sus agresivas prácticas podía ofrecer algo de comida natural más barata o la comida que procesa, también. Pero si la clientela iba disminuyendo, aunque ofrecer comida barata era como una especie de función social, esa empresa no iba a actuar samaritanamente. O hay ganancias, o el negocio se cierra, es su filosofía.
Y lo que dice Nicole de que la gente está muriendo joven, es un hecho, pues de los 3142 condados que hay en EU, justamente McDowell está en el último lugar, en cuanto a expectativa de vida, pues para los hombres es de 64 años, que, como señaló el ex candidato presidencial Bernie Sanders, es la misma de un país africano como Namibia. Vaya punto muy malo para la “reputación” de EU.
Agrega la chica que “La familia Walton (los dueños de Walmart) son billonarios. Desarrollaron un sistema que nos ha empeorado y, encima, nos quitan esas migajas”. Sí, pues son migajas las que les dieron al condado durante diez años, pero la gente las aceptó de buena gana. Y, en efecto, al fortuna combinada de los Walton es de $150 mil millones de dólares, siguiendo la tendencia del capitalismo salvaje de cada vez más concentrar enormes fortunas en unos cuantos individuos a nivel mundial.
Mucha gente que trabaja, justo como Nicole, no puede llegar al final del mes con sus magros salarios, por lo que piden prestado, emplean los vales de comida del welfare o acuden a un depósito de alimentos llamado Five Loaves and Two Fishes (Cinco hogazas y dos pescados), administrado por Linda McKinney y su hijo Joel. Cada tercer sábado del mes, ellos dan gratuitamente comida enlatada y otros diarios satisfactores, tales como papel de baño  a unas 150 personas, que hasta duermen en sus autos aparcados en el estacionamiento del sitio, con tal de alcanzar esa muy necesaria ayuda. No cabe duda que los estadounidenses han caído a niveles nunca antes vistos de pobreza. El fin del llamado sueño americano llegó a su fina hace décadas.
Linda McKinney afirma que la ayuda que Walmart les daba cada mes, la llamada “merma”, como pan, leche y carne, eran de gran ayuda, pero ahora ya ni eso tienen.
Muchos pobladores también han recurrido a sembrar hortalizas en sus casas, para sacar un ingreso extra o hacerse de los alimentos que sus magros salarios no les permiten adquirir. Ya que es una zona boscosa, con buena tierra, se dan algunos vegetales, como coliflores, zarzamoras, cerezas, jitomates, zanahorias y fresas. Muchos tienen gallinas, de las que venden sus huevos. Y no está mal, tener ese tipo de iniciativas, que pudieran generar un ingreso extra (es algo que siempre he pensado que en México nos falta desarrollar, que la gente cultivara alimentos, pues de esa forma se cubrirían aquellos gastos que el precario sueldo que se tiene no permite sustentar).
También, la salida de Walmart, afectó la recaudación de impuestos que hacía el pueblo de Kimball, perteneciente al condado de McDowell, justo el sitio en donde estaba la tienda, el que recibía $145 mil dólares anuales. Al terminar esa percepción, Kimball tuvo que recortar a sus empleados y al resto, ponerlos a trabajar con menos sueldo y sólo cuatro días a la semana.
El gobierno del condado recibía $68 mil dólares anuales, los que se ocupaban para costear escuelas. Pero al cerrar la tienda, ese financiamiento se acabó, además de que a sus empleados les recortó 10% en sus salarios. “Todo lo que le importaba a Walmart era ver cuántos millones ganaba, nunca se interesaron en ayudar a la comunidad”, declara el comisionado del condado, Gordon Lambert. “Cuando no obtuvieron la ganancia que esperaban, se fueron”.
Y así fue. No le importó a Walmart, que, además de los productos que ofrecía, los “saludables”, entre ellos, la gente, como comentan a Pilkington, lo viera como un lugar de encuentros sociales, en donde muchos acudían para platicar con los empleados, varios, amigos de ellos, sobre cualquier cosa, con tal de sentirse acompañados. Incluso, se había desarrollado entre los empleados una gran camaradería. Varias de las empleadas lloraron cuando la tienda cerró, pues, decían, sentían que se les iba la familia que habían hecho allí, conviviendo con los otros empleados.
En fin, nada de eso importó a los Walton, los dueños del emporio Walmart, con ventas anuales de $485900 millones de dólares, equivalente a un 46.45% del PIB mexicano del 2016, que ascendió a $1.046 billones de dólares. Es decir, esa empresa, por sí sola, tiene un poder económico equivalente a casi la mitad de la economía mexicana. O sea, un monstruo.
Aun así, en el 2016, debido a la crisis mundial, que aún no concluye y tiende a profundizarse, Walmart cerró 269 tiendas en varios países, de las cuales 154 estaban en EU, o sea, 57%, lo que muestra lo duro que dicha crisis ha pegado incluso a ese país, el tambaleante centro del capitalismo salvaje mundial. ¿Cuántos dramas, similares al descrito, habrán provocado tantos cierres y despidos masivos?
En el caso de su acción en McDowell, de haber mantenido la tienda abierta, le hubiera beneficiado que, por primera vez, la gente tuviera una opinión positiva de su influencia, no sólo por sus monopólicas ventas, sino como impulsor del ánimo social de ese condado, a pesar de las migajas, que señala Nicole, sólo les dio en diez años.
No, simplemente, si algo no funciona, aunque sea en beneficio de la sociedad, hay que finiquitarlo.
Ese es el mezquino razonamiento del capitalismo salvaje.


Lo que el viento se llevó o los orígenes del supremacismo blanco en Estados Unidos

Posted by Adán Salgado Andrade on sábado, julio 15, 2017
Lo que el viento se llevó o los inicios
 del supremacismo blanco en Estados Unidos
por Adán Salgado Andrade

Las obras literarias que han sido llevadas al cine adolecen, casi siempre, de la esencia que los autores quisieron plasmar en ellas. Es el caso de la novela “Lo que el viento se llevó” (Gone with the wind), escrita por la autora estadounidense Margaret Mitchell y publicada en 1936, la cual, leída, es evidente que se trata de un velado reproche por parte de la autora de cómo el Norte, los yanquis, impusieron por la fuerza, tanto el final del esclavismo en el sur, así como que acabaron con un estilo de vida que, para los sureños, era idílico, espléndido, de ricas plantaciones, con “gente blanca, linda”, disfrutando de lujos, y que, sobre todo, era “amable” con los esclavos, los que contribuían pacíficamente a ese estilo de vida, sin protestar.
Llevada a partir de la historia de Scarlett O’Hara, la novela relata, no sólo su imposible amor por Ashley Wilkes, un intelectual de la época, sino todas las peripecias que pasa para lograr, finalmente, su bienestar económico, perdido por la guerra de secesión, incluso, casándose con Rhett Butler, un especulador y comerciante sin escrúpulos, gustoso de la gran y cara vida. Scarlett es mostrada como una ambiciosa mujer, sin ningún escrúpulo para hacer de las suyas, por ejemplo, casándose por interés, como cuando lo hace con Frank Kennedy, antes de Butler, con tal de conseguir el dinero para rescatar a Tara, la plantación que ella hereda de su padre. Kennedy, estaba comprometido con Suellen, la hermana de Scarlett, pero eso, a ésta, no le importó.  Ni tampoco pone objeciones de contratar a presos, para que trabajaran en sus aserraderos, los que compra, aun a costa de contrariar a Kennedy y a la conservadora sociedad de Atlanta. Pretextó a su escandalizado esposo que, como la tienda de él no dejaba demasiado dinero para sostener su hogar y a Tara, ella debía de ver la forma de obtener más ingresos.
Como señalé, en la cinta de 1939, realizada por David O. Selznick, se muestra una simple historia de amor, con no muy feliz final, éste, sí, descrito justo como en el libro, muy probablemente, para mantener algo de la esencia que Mitchell quiso transmitir.
Pero al leer la larguísima novela (1046 páginas, en mi edición, que es la primera, en inglés, de 1936, publicada por The MacMillan Company) y todas las extensas reflexiones que, a través de los personajes, hace la autora, es evidente que se trata, como dije, de una exaltación de la vida sureña y lo que habría de conocerse como La Causa Perdida (The Lost Cause), que así se le llamó a la derrota de los Confederados en la guerra de secesión contra el Norte. Los yanquis, como eran despectivamente llamados los unionistas por los sureños, aunque derrotaron militarmente al Sur, la Causa Perdida deja en claro que no pudieron conquistar su espíritu de lucha. Y el Norte tuvo que ceder a las exigencias del Sur para que se diera una especie de “reconciliación” entre ambos.
Claro que Mitchell cuida muy bien, en esta apología del Sur, de no mostrar la verdadera cara de los esclavistas, quienes, como el padre de Scarlett, Gerald O’Hara, eran, según ella, amables y considerados con los esclavos afroestadounidenses, los llamados coloquialmente darkies, no ofensivamente, así, como si aquí dijéramos los “negritos”. Incluso, los mismos personajes negros de la novela, como la nana de Scarlett, Mammy, aceptan de buena manera su condición de sometimiento, sin protestar. Por ejemplo, cuando ella y Scarlett van a Atlanta, una vez derrotados los Confederados, la fiel nana se escandaliza cuando pasan entre “negros liberados”, a los que acusa de ser “basura” y cretinos “justamente como la basura blanca que los liberó”. Así, Mitchell-Mammy vierte su juicio igualmente contra los yanquis, a quienes, a lo largo de toda la novela, personajes como Scarlett y otros, no dejan de despreciar y calificar de bandidos, salvajes, violentos y cretinos. Enfatiza bastante que, una vez concluida la guerra, varios oportunistas y especuladores yanquis, iban hacia el sur para hacer los grandes negocios.
Omite Mitchell referirse a crueles episodios históricos, como los narrados en el libro “Doce años como esclavo”, escrito por Solomon Northup, un afroestadounidense libre, nacido en el norte, que fue secuestrado por traficantes esclavistas sureños. En la obra, narra cómo todos eran sometidos cruelmente, sufriendo constantes castigos corporales, azotándolos, marcándolos con hierros candentes, igual que al ganado y cazados y hasta asesinándolos si se atrevían a huir.
Tampoco deja de señalar Mitchell la aparente contradicción en el objetivo primordial de los yanquis, el de liberar a los negros, sobre todo, en un pasaje en especial. En una parte de la novela, Scarlett platica con las esposas de militares yanquis, a quienes vendía madera producida en sus aserraderos para que construyeran sus casas. Una de ellas le pregunta que si no conocía a una buena nana, pues la irlandesa que tenía, había renunciado. Scarlett le dice “¡Ay, pues nada como conseguir una negra que no esté tan maleada y verá qué buena nana es!”. La mujer, horrorizada, le replica “!Ay, no, no, yo quiero una irlandesa… no me arriesgaría a que mis hijos fueran cuidados por una negra que, quién sabe que mañas y costumbres tenga”. Scarlett, conteniéndose de abofetear a la mujer yanqui, le replica que, entonces, por qué habían hecho la guerra y habían destruido el estilo de vida sureño. Y la mujer, muy altanera, le dice que “¡Ah, no, yo no, a mí no me importan para nada los negros, yo no hice la guerra y a ese negro, es al primero que veo!”, exclama, refiriéndose al tío Peter, el chofer de Scarlett, el viejo negro que desde hacía años trabajaba con la tía de ella. Scarlett se aleja, enfatizando que Peter es familia, enfurecida por lo que acababa de escuchar.
Es muy conveniente señalar que Mitchell se basó en muchas historias recogidas desde niña en reuniones con viejos parientes, como tías abuelas, abuelos o veteranos confederados que participaron en la guerra, por lo cual, podría decirse que su recolección de hechos pudo haber sido mayoritariamente por transmisión oral, o sea, hechos verdaderos, mezclados con recreación popular. Por lo que es muy probable que muchas de las historias que refiere, realmente hayan sucedido. Si es así, podría uno cuestionarse qué tan válida fue la justificación que el Norte objetó para declarar la guerra al Sur, la cuestión del esclavismo. No dudo que para muchos, además de Abraham Lincoln, era inaceptable que los sureños siguieran explotando y maltratando a los esclavos afros. Pero muchos otros, los carppetbaggers o los scallawags, vividores y ladrones a los que se refiere Mitchell, justo como Rhett Butler, vieron en la guerra, solamente una buena oportunidad de enriquecerse, aún a costa de matar de hambre a los sometidos sureños y aparentar que estaban “hombro con hombro”, con los liberados afros. El mismo Rhett Butler le decía a Scarlett que si “la construcción de una ciudad es buen negocio, la reconstrucción lo es más”. Y este personaje no tuvo empacho, durante casi toda la guerra, en evadir enrolarse y, en lugar de eso, realizar un contrabando, gracias al cual obtenía armas para los confederados, comprándolas a los yanquis o a los ingleses, a quienes vendía el algodón sureño y compraba cosas como ropa de moda, para revenderla carísima entre los sureños de alto abolengo. De hecho, al final de la guerra, declara, cínico, que, gracias a sus “sucios negocios”, se había apropiado de muy buena parte del oro de los confederados, el cual tenía depositado, muy convenientemente, en bancos ingleses. “Así, yo y sólo yo, puedo disponer de mi oro cuando yo quiera”, se jactaba con Scarlett.
Por tanto, no es difícil concluir que la causa antiesclavista, noble, por supuesto, fue muy buen pretexto para la expansión capitalista del más desarrollado Norte, con lo que se ampliaba el mercado manufacturero que ya se había consolidado muy bien entre los unionistas. Eso, sí, el subdesarrollo industrial del sur, es reconocido por Mitchell, quien, a través de Butler, señala que no podrían los sureños ganar la guerra a los norteños, quienes superaban en fabricación de armamento a aquéllos.
Otra parte muy irónica de la novela es que, por ese entonces, el partido demócrata estaba asentado en el sur, o sea, nada que ver con la supuesta “causa social” que actualmente representa. Al contrario, defendía el esclavismo. Por su parte, el Gran Viejo Partido, o sea, los republicanos, representaba a los supuestos progresistas antiesclavistas. En una parte, Mitchell se refiera al gobernador republicano de Georgia Rufus B. Bullock, a quien describe como un corrupto, tramposo, que sólo usaba su puesto para robar. Ese tipo había sido impuesto, refiere, por un fraude electoral en donde los republicanos, no sólo hicieron que los muertos votaran, sino que hasta los recién liberados ex esclavos habían sido manipulados en masa para elegir al republicano.
Por otra parte, Mitchell justifica la funesta acción del Ku Klux Klan, los violentos racistas quienes asesinaban sin miramientos a los “negros liberados” o a los blancos que los apoyaban, pues, señala la autora, en voz de varios personajes, como Scarlett o Butler, que aquellos negros hacían de las suyas “violando a mujeres blancas”, por lo que los matones miembros de ese grupo tenían el deber cívico de asesinarlos como la “basura negra” que eran. Incluso, el mismo Frank Kennedy, Ashley Wilkes y otros, formaban parte de ese “loable” esfuerzo para deshacerse de “negros violadores” y de “yanquis ladrones”. Seguramente, Mitchell no abundó en sus investigaciones sobre el Ku Klux Klan, cuya tarea principal era lograr una ciega y violenta venganza contra los “negros” y los yanquis que los habían liberado. Tal grupo de asesinos “vengadores” encapuchados fue radicalizándose con el paso del tiempo (ver:  https://en.wikipedia.org/wiki/Ku_Klux_Klan).
Señalé arriba que sólo con la imposición de La Causa Perdida, fue que los sureños aceptaron cierta reconciliación con los norteños. La filosofía de aquélla fue “Miren, muy bien, aceptamos que los negros son humanos y tienen todo el derecho a existir libremente. De hecho, apreciamos lo que hicieron durante muchos años por nosotros. Pero, por el bien del pueblo estadounidense, establezcamos límites a la convivencia, que los blancos tengan sus lugares propios, así como que también los negros los tengan”. Ese acuerdo, por el cual los afroestadounidenses quedaron segregados, se hizo ley y se denominó Jim Crow Laws, con lo que quedaron severamente limitados de muchos de sus derechos humanos, ya que no podían transgredir las limitaciones de todo tipo que tal segregacionista “acuerdo” les impuso “por el bien de todos los estadounidenses”. Y los norteños lo aceptaron “de buena gana” (ver:   https://en.wikipedia.org/wiki/Jim_Crow_laws).
Como justo en el sur fueron más estrictamente aplicadas las leyes segregacionistas –  de extremos tales como baños o lugares “para negros”, con severos castigos para los que las infringían, incluso, la muerte –,  muchos afroestadounidenses, a lo largo de los años, fueron emigrando al norte, en busca de un ambiente menos hostil y en donde pudieran aspirar a una mejor existencia. La cantidad de afroestadounidenses que habitan en la actualidad el sur, en relación con los inicios del siglo XX, fue disminuyendo mucho con el tiempo, pues fueron desplazándose a estados norteños más liberales. En 1790, 91% de la población afroestadounidense vivía en el sur, en tanto que para el 2010, sólo el 57% lo hace  (ver: The warmth of other suns: The epic story of America’s great migration).
Para los sureños, esas emigraciones masivas de afroestadounidenses eran una “bendición”, pues se fueron deshaciendo, justo, de lo que más les molestaba, tener a tanto “negro” entre ellos. Incluso, en Nueva Orleans, en 1961, se organizaban viajes con boletos pagados a lugares como Nueva York, en donde, mentirosamente, aseguraban a los negros que se aventuraran a irse de Luisiana, que tendrían un buen trabajo a donde llegaran, lo cual era falso, por supuesto. Pero muchos de los que aceptaban, prefirieron quedarse en Nueva York u otros estados norteños a los que llegaron, en donde eran más aceptados, con tal de cambiar y mejorar sus vidas (ver: http://www.ozy.com/flashback/how-this-trick-to-bus-black-americans-out-of-the-south-backfired/77378?utm_source=dd&utm_medium=email&utm_campaign=05222017&variable=710e2640ceccb95884594f5b77687780).
Irónicamente, la cinta de Selznick fue, ella misma, víctima del segregacionismo, pues la actriz afroestadounidense Hattie McDaniel, que protagonizara a Mammy, quien fue la primera de actrices y actores “de color” en recibir un Oscar, por mejor actriz secundaria, tuvo que sufrir la humillación de sentarse en la sección de los “negros” al ser premiada, debido, justamente, al segregacionismo existente. De hecho, antes, durante la premier de la cinta en Atlanta, McDaniel no asistió, pues prefirió evitar la vergüenza de tener que sentarse en los lugares reservados “para los negros”, disposición aún más estricta en esa ciudad, capital de Georgia, uno de los estados sureños en donde la aplicación de las leyes segregacionistas era grotescamente severa (ver: https://en.wikipedia.org/wiki/Gone_with_the_Wind_(film)#Academy_Awards).  
Pero, de todos modos, a pesar de la “reconciliación”, los sectores inconformes, no sólo no cesaron, sino que crecieron, entre ellos el Ku Klux Klan, que fue ampliando sus insidiosos, violentos “principios”, así como sus nefastos adeptos. Sus constantes, criminales actos crecieron en número y en audacia, asesinando a cientos de afroestadounidenses y a blancos que congraciaban con ellos. Figuras históricas famosas, como Malcolm X, uno de los iniciadores de la abolición del segregacionismo, fueron blancos constantes de Klan.
Para ellos y los grupos que fueron surgiendo, la única alternativa con la cual Estados Unidos (EU) sería “grande otra vez”, era deshaciéndose ya no sólo de “negros”, sino de todas aquellas razas que no fueran la “suprema blanca”, retomando los tóxicos conceptos nazistas de que la “raza aria”, o sea, la blanca, es la superior. Por ello es que actualmente, de la mano del supremacismo blanco va el nazismo, la enajenante propaganda racista que Adolph Hitler propagara como la verdad absoluta y que, entre otras cosas, provocó una destructiva guerra mundial que dejó 50 millones de muertos (la que, cabe aclarar, al final, fue un muy buen negocio para el capitalismo salvaje estadounidense de entonces, que obtuvo grandes ganancias con la reconstrucción europea y japonesa). Por desgracia, el neonazismo está aumentando sus simpatizantes y sus violentas acciones, no sólo en EU, sino en muchos otros países, en donde los blancos se consideran la “raza superior” (ver: https://en.wikipedia.org/wiki/Neo-Nazism).
El supremacismo blanco en EU ha retomado gran fuerza actualmente con la elección presidencial de Donald Trump, oscuro personaje racista que se conduce justamente como un verdadero red neck, como así se denomina a todo aquel estadounidense que abraza la causa de la superioridad racial y se cree con todo el derecho de, incluso, matar, si es necesario, con tal de mantener a su país libre de toda la “escoria no blanca” que lo ocupa. Trump, muy al estilo de un matón enpistolado, como en los tiempos del Far West, piensa que puede dominar con sólo ser prepotente y violento, tal como asumen las masas de enajenados fanáticos que lo eligieron, quienes, afirman, ya estaban “cansados” de tener a un “chango” como presidente, como así se referían muchos de ellos a Barack Obama (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2017/02/trump-y-la-politica-del-far-west.html).
Y lo dicho está dando lugar a que muchos de tales supremacistas se vuelvan famosos e, inclusive, obtengan muy buenos ingresos al propagar la tóxica propaganda racista de que los blancos son lo primero. Uno de ellos, Kyle Chapman, se jacta de que puede vivir muy bien, con sólo dedicarse a defender a ultranza a los EU de todos los invasores ilegales que pongan en peligro a su querido país. Es uno de los recientes ejemplos de supremacistas que jalan a hordas de fanáticos racistas (ver: http://www.motherjones.com/politics/2017/06/kyle-chapman-based-stickman-alt-right/).
También lo dicho justifica que haya decenas de grupos supremacistas, cuya única y “noble causa” sea el combate a los indocumentados y todo tipo de “indeseables invasores”, comenzando con los mexicanos, los que “han invadido y quitado empleos a los americanos”, como ha insistido en afirmar Trump, el “héroe” que requerían tantos estúpidos fanáticos. El reportero Shane Bauer se hizo pasar por un vigilante de los pertenecientes al guipo denominado Three Percent United Patriots, quienes se consideran “grandes patriotas”, por desempeñar las tareas que “el gobierno no hace” que son, según esos cazailegales, la de proteger a “América de la invasión de mexicanos, árabes, hispanos… y otros peligros raciales”. Es patética la forma en que tales enajenados realizan sus labores, las que, por desgracia, cuentan con la aprobación de policías y agentes fronterizos, muchos de ellos, latinos, así como los que pretenden combatir los cazailegales, quienes hasta los felicitan por realizar tan “noble labor”. Los armados, uniformados red necks, en estados como Arizona, gozan de la simpatía de los “representantes de la ley” y de los agentes de inmigración (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2017/03/los-enajenados-y-racistas-cazailegales.html).
En fin, todo ese legado es lo que, muy veladamente, propagó la novela de Mitchell. No es sólo la inocente historia de amor que Hollywood pretendió mostrar.
Por ello, vale la pena desmitificar algunos de esos clásicos cinematográficos y las falsas ideas que nos han inspirado.

   

Una mañana de pulque

Posted by Adán Salgado Andrade on sábado, julio 15, 2017
Una mañana de pulque
por Adán Salgado Andrade

Nopala, Hidalgo.  Basta con recorrer casi cualquier poblado de este país de profundos contrastes, para apreciar las marcadas diferencias que existen en esos sitios.
Uno de ellos que, por estos días de asueto conocí más de cerca, es Nopala de Villagrán, poblado hidalguense, que de acuerdo con el censo del 2010, tiene 15666 habitantes, casi sin variación desde el 2005, cuando eran 15099, lo que muestra su estado de estancamiento, pues no hay realmente alguna actividad o sector que lo haga crecer (ver: http://www.nopala.gob.mx/estadisticas/).
Nopala, como muchos otros lugares del estado de Hidalgo – y del país –, vive entre la precarización, creciente pobreza, manipulación política, criminalidad, corrupción, concentración de la riqueza en unos cuantos sectores… y muy pocas expectativas a futuro.
De por sí, Hidalgo ha sido un estado en donde la mafia priísta ha asentado sus reales desde hace muchas décadas, con impuestos “gobernadores” que siempre han ganado el poder por millonarios fraudes y violencia. Aunque de vez en cuando, algún municipio sea ganado por otra denominación partidaria, como el año pasado, que ganó “Encuentro Social” en Huejutla, municipio enclavado en medio de la muy depredada zona de la huasteca hidalguense. Es en la Huasteca en donde, igualmente, puede verse como Hidalgo es un depredado estado, en donde la pobreza es mayoritaria, a pesar de sus aun abundantes recursos (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2016/07/de-visita-y-conversando-en-la-huasteca.html).
En Nopala sucede lo mismo, que la manipulación por parte de los gánsteres que tienen el poder, llega a niveles de tal surrealismo que hay que verlo, para creerlo. Un ejemplo fue que, el “presidente municipal” de la anterior administración, el contador público Adolfo Ochoa Chávez, consideró que la construcción de otro costoso lienzo charro “mejoraría la vida de los nopalenses”, como si “tan noble acto oficial” acabara con pobreza y desesperanza por el negro futuro. El precio final de ese lienzo, muy seguramente fue inflado por tanto favoritismo y compadrazgos con las empresas que surtieron los materiales constructivos y la que lo edificó. Nopala ya contaba con uno de esos sitios, en donde se realizan los tradicionales jaripeos, y que muy pocas veces se ocupa, por lo que resulta verdaderamente absurdo que se haya construido otro. Lo peor es que está en una muy alejada parte del pueblo, ubicada a unos tres kilómetros del centro, a la que se accede por un lodoso, por estos días, camino de terracería.
Absurdo elefante blanco ese lienzo (blanco, por cierto), viendo que hay necesidades más importantes, como haber hecho o mejorado las escuelas existentes, haber construido una mejor clínica o pequeño hospital, dotar de comedores populares, dadas las carencias alimentarias que, me comenta mi acompañante, existen, y otras tantas insuficiencias. “Mire, aquí, el centro de salud no tiene medicinas, la gente hace unas colotas, desde temprano, para que le den una receta en donde le dicen que estudios sí le pueden hacer y qué no, lo tratan como animal... mejor hubieran gastado en ampliarlo, en dar medicinas, no, con perdón suyo, en esas pendejadas!”, exclama mi acompañante, a quien llamaré Roberto.
“Pero, mire, la culpa la tiene la gente… en serio, se la marean con cualquier cosa, como con ese lienzo charro, ¿para qué, mi señor, sirve, con perdón de usted, esa pendejada?”, abunda Roberto, con sobrada razón. Es cuando, pienso, ¿qué tendría que suceder para realmente mover a las personas a darse cuenta de que las mafias en el poder sólo las engañan y manipulan? Porque, al menos en México, a muchos millones todavía no hay nada que los sacuda. Y por eso sigue ganando, por desgracia, la mafia priísta en muchos sitios, como en el Estado de México en donde, me consta, muchos votaron por la continuidad de aquélla, ya fuera engañados, cooptados, comprados… pero lo hicieron, es decir, no existe conciencia social en esas personas, no razonan que siguen comprometiendo su futuro al seguir manteniendo a los mismos ladrones, represores en el poder.  
Como mencioné, se notan los contrastes. En una misma calle, puede verse una ruinosa casa, probablemente de ochenta o más años de antigüedad y, en seguida, una moderna construcción, que la sola barda, muy alta y larga, debe de haber costado incluso más que la construcción central. “Dicen que muchas son de narcos. Porque, ¿qué cree?, que dicen que han encontrado muchos narcolaboratorios, que hay colombianos y salvadoreños y guatemaltecos en el negocio de las drogas. Y que le tienen que entrar con ciento cincuenta mil pesos mensuales para que los (policías) federales no los detengan. Así de corruptotes son aquí”, abunda Roberto. Y camionetas de lujo, último modelo, casi todas negras, estacionadas en las entradas de esas casas, completan los ostentosos domicilios.
No es de extrañar que esos “decires” de la gente, sean verdad, dados los niveles de corrupción de este país, cuyo sostén es, justamente, tal corrupción. Sin la corrupción, la “estabilidad” de México, se derrumbaría en muy poco tiempo. Aunque hay que decir, que la corrupción ya es mundial, y para este decadente sistema, es vital con tal de continuar su magra, agonizante supervivencia (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2015/12/corrupcion-corporativa-ganancias-y.html).
Como mi acompañante ha insistido en llevarme a donde venden muy “buen pulque”, nuestra primera parada es en un rancho que está al lado del flamante nuevo lienzo, que, como dije, luce como un insulto entre tanta rusticidad.
“Va a ver qué buen pulque hace este señor”, me dice Roberto. La invitación fue porque le dije que en la ciudad de México ya es difícil tomar buen pulque, a pesar de que, últimamente, se ha puesto de moda, y hasta jóvenes sectores, como estudiantes universitarios, de ambos sexos, lo toman, así, como si fuera muy “chic”. Le digo que sabe muy amargo y su consistencia es demasiado babosa. Me dice que es porque lo “bautizan” con harina y sueros de leche, con tal de que rinda más y obtengan las pulquerías más ganancias. Ni siquiera los “curados” que es la mezcla de pulque con otros ingredientes, como frutas, mejoran el amargo sabor, le comento. “Pues, para que vea como hasta en el pulque nos hacen trampa”. Muy triste que, hasta en eso, una muy tradicional y antigua bebida, legado de nuestras culturas originarias, haya corrupción. Incluso, hasta en el precio, pues por el litro de pulque que nos vende don Vicente, que así se llama nuestro primer expendedor de esa blancuzca, dulzona bebida, pagamos ocho pesos, que es lo que ahora vale, a pesar de que cada vez, nos explica, es más lejos a donde debe de ir a “raspar” los magueyes pulqueros, la “tlachiquería” como la llaman. En el DF, se pagan cuarenta pesos por un litro de “bautizado” pulque.
“Pos cada vez sembramos menos… y como le tardan diez años los magueicitos pa’ dar, pos ‘tá canijo”, dice don Vicente, un aún robusto hombre de unos setenta años, quien comenta que, desde chico, ha tomado pulque y está muy bien de salud. De hecho, lo encontramos por el camino, pedaleando una oxidada bicicleta, cuesta arriba, unos dos kilómetros, y llegó como si nada.
“Ya ve que dicen que le falta un grado para que sea carne”, bromea Roberto. Como sea, estudios universitarios recientes, señalan que, en efecto, el pulque, el auténtico, claro, es una bebida que posee varias propiedades curativas, además de nutritivas. Y al ver a don Vicente, tan saludable, a pesar de su edad, no es de dudarse que sea tan benéfico (ver: http://www.laprensa.mx/notas.asp?id=207992).
Agradecemos mucho a don Vicente su atención y proseguimos nuestro camino.
Otra vez nos encontramos con contrastes: casas casi cayéndose, por falta de mantenimiento de muchos años, seguidas de modernas, ostentosas bardas que encierran lujosas casas. “¡Huy, yo hace muchos años entré a esa casa – me señala una, cuya larguísima barda, de cientos de metros, tendrá unos tres y medio de altura –, y viera qué lujosa… adivinar cómo estará ahora!”.
Como es lunes, día de “plaza”, el centro de Nopala está lleno de puestos, formados de mesas plásticas e improvisadas mantas, pues la lluvia amenaza con soltarse en cualquier instante. Aprovecha Roberto, como atracción adicional, para llevarme a ver lo que llaman La Presa (Nopala), un lago artificial formado hace más de cien años, según le han dicho, debido a que por el clima semidesértico del lugar, se requería crear una reserva de agua. Paramos a un lado de las vías del tren, aquél que viene desde Chiapas y va hasta el Norte, al que llaman “La Bestia”, abordado (aunque cada vez menos) por centroamericanos que lo emplean como inseguro transporte para llegar a los Estados Unidos (EU) y alcanzar el cada vez más alejado “sueño americano”, menos ahora que el racista Trump ha amenazado casi, casi, con expulsar a todo aquel que no sea blanco de EU, tóxicas ideas que últimamente vuelven a tener mucho arraigo entre la parte más peligrosamente conservadora de los estadounidenses (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2017/03/los-enajenados-y-racistas-cazailegales.html).
Hasta lo que la vista permite apreciar, se extiende ese lago artificial. Dice Roberto que no hace mucho terminó un convenio por el cual debían darle agua al vecino poblado de San Simón, pero ya terminó. Ahora, allí está esa enorme extensión de agua. Calculo que serán unos tres kilómetros cuadrados, sin que sean aprovechados para nada. Podrían hacer alguna cooperativa turística, para meter lanchas, pescar o cosas así. Con eso, podrían crearse algunos, muy necesitados, empleos. Y lo habrían logrado con una fracción de lo que emplearon en el  nuevo lienzo. “Luego me dicen que no tienen agua para regar, pero les digo que por qué, no, llenan una pipa de la Presa y con eso riegan sus tierras”, dice Roberto.
Incluso, pienso, que también se pudo haber hecho un sistema de riego para aprovechar esa agua. Pero quizá no era tanto negocio como el nuevo lienzo charro o las estructuras de lámina blanca que ya cubren muchos lugares, como el antiguo lienzo, la escuela, un parque (absurdo que cubran un parque, si lo que requieren los árboles son sol y lluvia), como si hubieran dado una concesión a una empresa para que unificara muchos lugares con esas estructuras metálicas que deben de haber costado también mucho dinero, más, por la corrupción existente. “Fíjese que hasta en Huichapan les ha dado por cubrir con esas láminas y estructuras muchas cosas”, me comenta Roberto ante mi observación. Sí, debe de haber sido un millonario negocio, tanto para la empresa que las construyó, así como para los mafiosos en el poder local que concedieron tales obras, a cambio, claro, de un cuantioso diezmo.
Regresamos al pueblo y hacemos parada en otro lugar de venta de pulque, éste, dentro de una especie de “casa” o lo que queda de ella, compuesta por una ruinosa construcción y un amplio terreno baldío en el que crece abundante hierba y pastan dos flacuchos caballos. Un hombre revisa a uno de ellos. “¡A esta yegua, ya la pico la víbora, una hocico de puerco!” Esa víbora abunda en época de lluvias, entre la hierba húmeda, me dice Roberto. Pero el animal, sigue pastando, como si nada. “O quizá sólo se lastimó la pierna”, pienso.
Y ya pedimos cada uno medio litro de pulque, pues se trata de disfrutarlo, no de embriagarse – ya llevamos medio litro ingerido del lugar previo –, que la mujer que despacha, nos sirve en jarros de barro, los tradicionales utensilios, todavía tan usados en muchas partes del país, incluidas las ollas moleras, frijoleras, las jarras para el agua, el café… sí, lo que aún sigue allí, a pesar de la depredadora globalización capitalista salvaje.
Les pregunto que de dónde traen el pulque, y me señalan que por la Cañada “allá, por donde se ve ese cerro”, me indica el esposo de la mujer. “¿Ustedes lo hacen?”, sigo preguntando.  “Sí, nosotros lo raspamos, pero como ahorita están las lluvias, pos da más trabajo, porque el maguey se llena de agua y la tiene que sacar, pa’ que le pueda sacar el aguamiel”, dice el hombre, sonriendo, con un gesto de orgullo cuando le decimos que está muy bueno su pulque.
Mientras lo tomamos, entra al lugar un vendedor de sombreros de palma, morrales de ixtle y ayates, objetos que siguen empleando bastante los campesinos de las rancherías de los alrededores. Roberto le comenta que antes hacían unos sombreros tan bruñidos en su tejido, que hasta agua se podía acarrear en ellos para las bestias. “Sí, mire, son como éstos”, nos enseña sus sombreros, “yo los doy a doscientos cincuenta”. Muy caros, considero, si por allí, el salario mínimo diario debe de estar a no más de 100 pesos diarios. El hombre pide un litro de pulque. Lo termina y pregunta si no le compramos cacahuates, dado que nadie le preguntó por sus otras mercancías. Le decimos que no, que muchas gracias y se va, con desconsolado gesto, pues se ve que nada ha vendido. Luego, entra un vendedor de churros, quien corre con más suerte, pues le compramos dos bolsas, de a diez pesos cada una, y obsequiamos una bolsa a los marchantes del pulque, pues “ya hace hambre”, como dice Roberto.
Llegan otras personas por su pulque, el cual piden que se los pongan en recipientes que llevan para tal efecto. Se ve que los pulqueros ya tienen su clientela, que seguro es de la que se mantienen cada ocho días. “Pero también tenemos un puesto en la carretera y ahí nos ponemos del diario”, aclaran, ante mi pregunta. No creo que pudieran vivir sólo de vender pulque los lunes, pues son, me dicen, treinta litros los que traen, que a ocho pesos, serian apenas doscientos cuarenta pesos de ingreso. No podrían mantenerse con eso. Así que si sólo venden pulque, vivirán con unos 240 pesos diarios, unos siete mil pesos mensuales… eso, suponiendo que a diario realmente logren vender eso. Eso muestra los precarios ingresos con los que la mayoría de los mexicanos deben de sobrevivir, mientras, como ya señalé, unos cuantos poderosos del pueblo ostentan sus lujosas casas de kilométricas bardas y caras camionetas último modelo. De verdad que este país está brutalmente polarizado.
El hombre de los churros se va, muy agradecido por la compra que le hicimos y, en ese momento, entra un hombre muy flaco, de cachucha, y unos 52 años, con rasgos asiáticos, tez amarilla, bigote enchinado en los extremos (imaginen al personaje de Fumanchú, para mejor descripción, pues el tipo es probablemente de ascendencia asiática), seguido de un muchacho de unos 20 años. Se les ve algo agitados.
Piden, casi antes de llegar a los asientos, el pulque, como si tuvieran prisa. Enseguida, detrás de ellos, tres policías municipales los siguen. “Buenas tardes”, dice uno de los uniformados, un tipo bastante gordo y mal encarado, como, por desgracia, es el estereotipo de la mayoría de los “representantes de la ley” en este país, dominado también por las mafias “policiacas”. “Ustedes dos, vengan”, les ordena a los que acaban de entrar. Y los sacan del lugar, colocándose detrás de una barda, con tal de que no veamos su “celoso cumplimiento del deber”.
Unos cinco minutos más tarde, el hombre de rasgos asiáticos regresa, aparentemente tranquilo, y pide de nuevo su pulque. “¿Qué le dijeron?”, pregunta la curiosa mujer, mientras se lo sirve. “Pues que era una ‘revisión de rutina’… ya sabe, sus pinches revisiones, nomás pa’ quitar dinero, pero el chavo se puso las pilas, se metió la hierba entre las mangas”, dice, explicando que como para hacer la “revisión”, les ordenan subir los brazos, “los pendejos no se dieron cuenta que él la traía entre la manga… y se los chingó”. Se le ve contento de haber sido más listos ellos que los uniformados. “¡Huy, porque si se la ‘bieran encontrado, pues ya le estarían sacando hasta lo que no!”, exclama, recibiendo su pulque y dando un buen trago, así, como para calmarse el que por poco “les caían con la hierba” esos tipos, cuya finalidad habría sido, no “ejercer la ley”, sino obtener un sustancial beneficio económico, además, claro, de requisar la “hierba” y usarla o distribuirla ellos mismos, como, por desgracia, es el típico actuar de los corruptos cuerpos policiacos de este descompuesto país. El hombre, todavía, muy pomposamente, se jactó de que ni a él se la habían encontrado, descubriéndose la enorme hebilla de su cinturón, y bajándola un poco para que todos los presentes viéramos el pequeño envoltorio plástico en donde llevaba oculta su dosis de hierba, un pequeño paquete, seguro para su propio consumo. Uno de los presentes le dijo que les hubiera dicho, si se las encontraban, que era por receta médica “que, ya ves, compa, que dicen que si es pa’ curarte, pos no t’hacen nada”. El hombre sólo sonrió, mientras daba otro sorbo a su jarro de pulque.
Reflexiono como los policías, todos sin excepción, están sólo para reprimir, extorsionar, amedrentar… pero menos para “cuidarnos” a los ciudadanos, quienes, ante su prepotente, intimidante actuación, ¡sólo nos queda contener nuestra rabia por tantas malditas infamias!
El día, desde hacía rato, se anunciaba lluvioso. Y así fue. Repentinamente, un aguacero se soltó. Roberto y yo preferimos retirarnos y refugiarnos en su auto.
Emprendemos el regreso a Huichapan, en medio de la lluvia, que resulta tan intensa, que ya se forman corrientes en las cunetas de todas las calles de Nopala.
Dice que con lluvia la gente toma menos pulque “que porque se enfrían”, exclama, irónico.
“A lo mejor los pulqueros no acabarán de vender su pulque, ¿no?”, objeto. “¡Sí, nomás que se van a tener que esperar más!”, dice Roberto.
Y yo me pregunto, ¿cuánto más esperaremos para deshacernos de tanto mafioso, corrupto, prepotente, de toda clase, criminales de la calle y de “instituciones”, que únicamente nos usan, y al país todo, sólo para sus mezquinos, enriquecedores intereses?
Ojalá no esperemos tanto, pues quizá, cuando reaccionemos, sea ya demasiado tarde.


Contacto: studillac@hotmail.com   
      
       

La creciente y letal contaminación china

Posted by Adán Salgado Andrade on lunes, junio 05, 2017
La creciente y letal contaminación china
Por Adán Salgado Andrade

En China, a pesar del represivo autoritarismo, surgen notables y audaces críticos trabajos que dan cuenta de algunos de los problemas que ese país, dominado por una autocracia que desde hace décadas controla el poder, padece, sin que sus reprimidos, sumisos habitantes, puedan protestar o hacer algo para remediarlos.
Uno de tales esfuerzos por denunciar, en este caso, la cada vez peor contaminación del aire y del agua, es el documental independiente Under the Dome (Bajo la cúpula), de la prestigiada periodista Chai Jing, quien, de acuerdo con una publicación de la BBC, empleó su propio dinero para filmar y producir tal documental, el cual tuvo un costo aproximado de 159 mil dólares, más de un millón de renminbis (ver: http://www.bbc.com/news/blogs-china-blog-31689232).
Chai concibió la idea de hacer el documental, a partir de que su recién nacida hija tuvo un tumor benigno en su útero. La niña fue sometida a una delicada operación, siendo advertida Chai de que tenía pocas esperanzas de sobrevivir. Por fortuna, la niña sobrevivió y Chai se dio a la tarea de investigar las causas que llevaron a la pequeña a nacer con ese problema, las que ella atribuyó de inmediato a la contaminación. Y desde entonces, Chai decidió convertirse en ambientalista.
Esa fue la premisa para la realización de Under the Dome, un trabajo que ella realizó sin fines de lucro, simplemente, para denunciar la realidad de la contaminación que azota a China (ver: https://www.youtube.com/watch?v=T6X2uwlQGQM&feature=youtu.be).
Continúa con referencias sobre la gravedad de la contaminación de los ríos en la provincia china de Shanxi, en donde ella nació, los cuales, 88.4% están contaminados y 62% no sirven ya para nada.
Para mostrar que los contaminantes en el aire de Beijing, ciudad en donde actualmente vive, existen, pero son invisibles al ojo humano, empleó un filtro especial que llevó cargando con ella todo un día. Luego, lo envió a un laboratorio de una universidad y el resultado es pasmoso. Hallaron partículas suspendidas, y resultaron ser de 351 por m³ de “aire”, muy superiores  los estándares de otros países. En la ciudad de México, por ejemplo, cuando hay un índice de ozono de 115, distinto a las partículas suspendidas, se declara precontingencia y “normalmente”, tales partículas suspendidas oscilan entre 80 y 90 partes por millón y aun así, se considera mala calidad (ver: http://www.aire.df.gob.mx/default.php?opc=%27YqBknmQ=%27).  
Al analizar qué sustancias formaban tales partículas, todas eran alrededor de 15 compuestos  químicos muy cancerígenos, incluyendo benzoapireno, 176 partículas, uno de los cancerígenos más potentes, y que está 14 veces más alto que el límite “normal”, benzoalatraceno, 191 partículas, naftaleno, 4 partículas, acenafteno, 275 partículas y así (esto se puede ver en el minuto 7:36 del documental).
Fue a la universidad de Pekín para ofrecerse como voluntaria en una cámara de gases que concentrara todos los contaminantes, y los científicos no quisieron arriesgarla, diciéndole que hay consideraciones y límites para esos experimentos. De eso, dice Chai, que en China, es como si todos fueran sujetos de experimentación en una cámara de experimentación científica.
Por lo que el experimento de la universidad de Pekín fue de otro modo, empleando a Chai como sujeto de observación. Los científicos hallaron que ella es parte de la población sensible y padece inflamación respiratoria crónica. Las partículas suspendidas finas impactan al sistema respiratorio e incrementan la inflamación del conducto de respiración. Además,  afectan todo el sistema cardiovascular y aumentan la correlación de ataques cardiacos, debido a que reducen el flujo de sangre al corazón.
Mediante una excelente animación, muestra cómo los macrófagos tratan de combatir a las partículas finas engulléndolas, luego de que éstas logran evadir los pelos de la nariz, de la tráquea, llegan a los bronquios y, de allí, a los alveolos. Como las partículas finas no son orgánicas, los macrófagos se mueren y por eso es que la contaminación destruye al sistema inmune. Además, hay partículas menores a los 5 micrones, que pueden atravesar los alveolos e irse al torrente sanguíneo, lo que ocasiona presión arterial alta y trombosis. Incluso, esas partículas pueden entrar al sistema circulatorio pulmonar y atacar el corazón, provocando isquemia miocardial así como pulsación irregular, lo que también ocasiona ataques cardiacos.
Todas las medidas fueron proporcionadas por la academia china de ciencias y demuestran que entre más aumenten las partículas suspendidas, más aumentarán las muertes. La contaminación provoca medio millón de muertes prematuras cada año.
Chai muestra las fotos de bebés de dos meses, que aunque nunca han salido, padecen neumonía, o sea, que ya nacen con ese mal. Exhibe la opinión de un experto de los Ángeles, quien dice que no se debe de tratar de “acostumbrar” a los bebés a la mala calidad del aire, pues eso sólo inhibe su crecimiento normal. O sea, que ya desde el nacimiento están condenados.
Se ve una foto de niños de escuela jugando, a pesar de que la mala calidad del aire era de 500 en el índice de “calidad del aire” de ese día. En México, como señalé, cuando tenemos más de 100 del índice de contaminación por ozono, hasta se impone el hoy no circula para todos los autos, sean nuevos o viejos (como se hizo en el 2016). No quiero decir que no tengamos severos problemas de contaminación en la ciudad de México – y en el país –, pero no hemos llegado aún a los que padece China.
Advierte Chai que cuando se hace ejercicio, se respira cinco veces más de lo normal, así que al ejercitarse la gente, los problemas a la salud son más graves. Un adulto respira alrededor de 25 mil veces, por lo que Chai se pregunta, ¿qué nos hacen los contaminantes en los pulmones?
Pudo filmar una operación de una mujer en sus 50’s, que padece cáncer avanzado de pulmón, por tanta acumulación de contaminantes, pero que nunca había fumado. Lo curioso es que al decir de qué ciudad es, por la malísima calidad dela aire, se censura esa parte, lo que indicaría que la mafia china sigue queriendo ocultar los graves problemas que tanta industrialización ha provocado en ese agobiado país. ¡A la mujer, le extrajeron un linfoma que está todo negro, por la acumulación de partículas de carbón! Una imagen terriblemente descriptiva de los problemas de polución.
Alarmada, Chai preguntó por qué sólo le había llevado dos años a la mujer desarrollar cáncer, si se supone que transcurren 10 años para que eso suceda. Concluyó que fue porque la mafia china en el poder oculta la calidad del aire, así que pidió a la NASA si le podían proporcionar fotos satelitales de China durante los pasados diez años. En efecto, la autocracia china, ocultaba ya, desde el 2004, la contaminación, haciéndola pasar como niebla. Nótese el control sobre los chinos, quienes creyeron ese cuento por años.
Chai exclama que cómo pudo estar ciega ante la evidencia, pero también se preguntó cómo eso no pasaba cuando eran chicos y tenían estufas de keroseno, hasta que encontró al profesor He Xingzhou, que ha investigado la polución durante 30 años. El profesor le dio un libro titulado “Investigación sobre la relación entre la contaminación aérea y la causa de muerte para 26 ciudades chinas entre 1976 y 1981”. Explica en el texto que a causa del “progreso”, se comenzó a contaminar demasiado, sin control, hasta que la mafia china de entonces, puso regulaciones, pero a pesar de eso, aumentaron las fábricas y la polución producida por carbón quemado, como el bióxido de azufre, aumentó y con ello la falta de visibilidad y las partículas menores a 2.5 micrones, lo que ha incrementado 465% el índice de muerte por cáncer pulmonar. Sólo fue a partir del 2012, que comenzó el monitoreo de partículas de 2.5 micrones. Pero antes de que comenzarán a generalizarse los problemas de salud, todo eso se ocultó.
Como ahora Chai tiene que usar tapabocas a donde sea que vaya y también lo hace con su hija (recuérdese que la operaron de un tumor benigno), además de revisar todos los días la calidad del aire en su celular, se dio a la tarea de investigar de dónde viene la contaminación.
Halló que se debe a varias sustancias y que provienen de la quema de carbón, de combustible, de la industria de materiales orgánicos, agricultura, fertilizantes químicos, y de la emisión de polvo. Así, 60% de la polución es por quemar carbón y petróleo. Le ha sucedido a China, lo que ya he comentado en otro artículo, que por “progresar”, no le ha importado tanto anárquico crecimiento industrial y la consecuente contaminación (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2013/09/china-autoritarismo-capitalismo-salvaje.html ).
Señala Chai que quema China de 3 a 4 veces más petróleo que Europa, y también supera a los países que se están desarrollando, como India, Pakistán o Irán. Menciona las declaraciones de los expertos Wang Yuesi, Du Jiming y Tang Xiaoyan, quienes presentan su testimonio, diciendo que aún no remedia China la contaminación por carbón y ahora hay que agregar la contaminación de autos.
Y cuando hay menos movimiento del aire, esas partículas reaccionan entre sí, o sea, forman nuevos compuestos contaminantes, como una especie de virus de polución que ocasionan más daño. China quemó tan sólo en el 2013, 3600 millones de toneladas de carbón, superior a todo el carbón quemado por Europa en el mismo año. Y pone de ejemplo, lo que pasó en Inglaterra cuando en los 1800’s, sufrió problemas graves por la contaminación (en esos años, una eterna niebla de smog, ocasionada por la quema del carbón, se cernía todo el tiempo en Londres). Aun así, Inglaterra siguió empleando carbón. En los años 1930’s, las chimeneas de los hogares, quemaban el doble que las fábricas. Pero nada hicieron las “autoridades” hasta que  el día 5 de diciembre de 1952, se produjo un desastre ambiental nunca antes visto. ¡Fue cuando un frente frío cubrió el Támesis y a Londres por varios días y tan grave fue la contaminación, que la gente ni los pies podía verse! Se cubrió toda la ciudad de hollín y, al igual que en China, se debían de usar mascarillas, para perros, para besarse, para todo. Doce mil personas murieron por el evento. Las autopsias revelaron que la gente murió por altas concentraciones de hollín en sus pulmones, así como por metales pesados. Se calcula que esa contaminación superó por mucho la actual contaminación china. El bióxido de azufre, superó 190 veces la permitida por la OMS, y mientras muchos países redujeron su empleo de carbón, China inició su revolución económica y se lanzó al brutal uso de aquél mineral fósil. Lo mismo está sucediendo en la India, que en el cercano futuro, será el segundo país que más emplee carbón.
Chai analiza cómo se quema el carbón en China: para el 2013, 380 millones de toneladas (mdt) fueron en Beijín, Tianjin y Hebei. De eso, tan sólo en Hebei, se quemaron 300 mdt. Visitó una fábrica de acero en Tangshan, que es el tercer centro industrial en producción acero, y luego ¡está Estados Unidos! O sea, ¡China ocupa el primer lugar en fundición de acero, pero resulta que, por sí solas, Hebei y Tangshan son el 2º y 3º lugar.
Acudió a esa fundidora con el MEP, el organismo chino encargado de supervisar que las fábricas “cumplan” con las medidas antipolución, pero resultó que no se veía nada, y aunque los hornos tenían filtros, seguían despidiendo humos. Incluso, por la falta de visibilidad al interior de la fundidora, hasta el inspector del MEP se cayó en un agujero que no se veía. Chai dijo que era el trabajo más peligroso que había presenciado en toda su vida.
Así laboran los obreros en esos lugares. Ni con un dron que sobrevoló la fundidora, pudieron inspeccionar todo el humo, de bióxido de azufre, expelido por la chimenea. A pesar de toda la evidencia de que la empresa contamina, no se le penalizó. Le preguntó a Dawei, el inspector que se cayó en el agujero por qué, y él le dijo que le preguntara a su jefe, Xiong Yuehui, del Departamento de ciencia, tecnología y estándares del MEP. Chai acudió a verlo y Yuehui le dijo que 60% de firmas no cumplen con los protocolos. Le pregunta Chai que por qué no se les clausura y el hombre le dice que si está bromeando, que vea cuántos empleos crea el producir 10 mdt al año de acero en Hebei. ¡Cien mil empleos!, exclama. Y toda la contaminación se va a Shanxi, donde Chai vivía.
Luego, Chai va a Jiangsu, ciudad en la que hay ¡una planta de electricidad cada 30 km²! Y todas emiten contaminantes, más allá de los límites permisibles. Claro, tanta planta eléctrica se necesita para alimentar a tantas empresas que siguen contribuyendo a la anárquica industrialización de China.
Shanghái es la que más carbón quema por metro cuadrado de todas las ciudades chinas, 10 kg.
Analiza Chai los tipos de carbón que existen y comprueba que el mejor es el lignito, de color café. Los otros tipos de carbón son más sucios y, como explica más adelante, deberían de lavarse para que no fueran tan contaminantes, pero tampoco ese elemental tratamiento se hace.
Otras tomas las hizo en Harbin, en donde en un día se excedió el índice de calidad del aire 1000 veces. Y fue porque se quemaron más de 20 mdt de lignito, a pesar, como dije antes, de ser más limpio.
Como ya señalé antes, Chai afirma que el carbón se puede lavar para disminuir la contaminación, como hacen en Inglaterra y Alemania, pero no en China, en donde sólo menos de la mitad se lava. Los hogares queman lignito que no se lava y sólo queman el 20% del total, pero las emisiones de los hogares en cuanto a bióxido de azufre, equivalen a las emisiones de todas las plantas generadoras de electricidad juntas. Y en invierno, las partículas de 2.5 son más dañinas porque el carbón es de lo peor. En Xuanwei (Yunnan), hay un pueblo llamado Hutou. Como se quema carbón malo el índice de incidencia de cáncer pulmonar es de los más altos del planeta. Muestra la foto de un hombre con cáncer pulmonar terminal, tan débil, que pidió que le pusieran papel atrapamoscas, pues ni espantarlas podía. Hay un hombre que posa con fotos de todos sus familiares que han muerto por cáncer pulmonar en todos los años y son varios (esto se puede ver en el minuto 37:08).
Chai vuelva a enfatizar que toda esa permisibilidad en la contaminación es porque, como dicen que China está desarrollándose, no se puede “dar el lujo” de proteger su ambiente, lo que siempre se ha pretextado. Hay un pueblo, por ejemplo, en donde se produce grafito, que se emplea para la fabricación de baterías de litio. Los habitantes del lugar sufren las consecuencias ambientales, pues todo se ennegrece, casi al instante, y en su salud por la molienda de grafito, pero, igualmente, se pretexta que son más importantes los empleos (ver: https://www.washingtonpost.com/graphics/business/batteries/graphite-mining-pollution-in-china/?tid=batteriesseriesnav).
En todo esto, los más pobres son los paganos, afirma Chai, pues al aumentar el empleo de carbón, se usa más, pero se adquiere el más barato y más contaminante. Un experto señala que hay que bajar el consumo de carbón a menos de 2000 mdt para bajar las partículas de 2.5 micrones. Dice que también se puede centralizar la quema de carbón malo o lavarlo, pero eso requeriría agua. Sin embargo, el agua ya también es un recurso que está escaseando en China, así que no sería quizá tan acertada tal solución, considero.
De todos modos, Chai insiste que en que si se lavara el carbón, se reduciría a la mitad la contaminación. Y refiere una ley que estipula que se debe de lavar, es obligatorio, pero no se hace. También es obligatorio que no se use carbón corriente. Otro experto que da sus testimonio, señala que si tan sólo se aplicaran las leyes, se podrían reducir 60% las partículas 2.5 y 35% el óxido nítrico.
En la siguiente parte del documental, Chai analiza la contaminación por petróleo, la cual es producida, sobre todo, por los 100 millones de autos que circulan en China. Cita que en Beijín se incrementaron 800 mil en tan sólo un año. Es el problema de la “occidentalización” china, que se generalizan tendencias impuestas por el capitalismo salvaje, como el indiscriminado empleo del automóvil (o como la generalización de las engordantes franquicias estadounidenses de fast food, que están acabando con la dieta tradicional china).
Dice que Hangzhou es en donde más autos hay y es la ciudad que más autos por habitante tiene, uno por cada dos personas. En Beijín, 40% de la polución allí es por autos. Señala que en el tráfico, los autos contaminan dos veces más. Es lo que en la ciudad de México se ha objetado mucho, que el límite tan bajo que se impuso, por el nuevo reglamento, como supuesta medida para “prevenir” accidentes, como choques o atropellamientos, está aumentando la contaminación, pues por la velocidad límite de 50 km/h, los autos no desarrollan su potencial y contaminan más. Por eso, no parece casual que hayan aumentado tanto las contingencias, desde que esa absurda medida se implementó. Además, prohibir las vueltas a la derecha, también la incrementa, pues un auto esperando, contamina mucho más que si estuviera en movimiento (ver: http://www.jornada.unam.mx/2016/01/08/sociedad/034n1soc).
Chai hace la comparación con Tokio, que aunque también allí hay muchos autos, señala que en esa ciudad conmutan las personas por trenes y sólo 6%, manejan. En cambio, en Beijín, 35% manejan. Y analiza qué tanto usa la gente el auto. Así, 7% lo usa ¡tan solo para un kilómetro!, 12%, para 2 km. Y 44%, para 5 km. O sea que los chinos, como ya señalé, se están volviendo, como los estadounidenses, muy dependientes de los autos.
Chai afirma que en su familia sólo usan el auto para emergencias y para llevar a su hija a la escuela. Su esposo usa la bicicleta, pero muestra fotos de cómo el carril “exclusivo” para bicicletas, siempre está ocupado por autos, pues sólo hay espacio de estacionamiento en Bejín para la mitad de aquéllos, así que invaden banquetas y carriles exclusivos. No es de sorprender, pues muchos automovilistas son prepotentes y se estacionan en donde se les antoja, como sucede en la ciudad de México.
Chai hace comparaciones con otras urbes, como Londres y muestra que, debido a severas restricciones y a encarecer los parquímetros, se vacían las calles. Eso contrasta con los autos en una ciudad china, la que quiso imponer parquímetros, y los automovilistas terminaron estacionándose a un lado de las calles, fuera de la influencia de dichos parquímetros.
Otra causa de la grave contaminación automotriz es que también hay corrupción (no sólo allí, sino que cada vez más, las empresas automotrices falsean sus datos, como hizo VW hace dos años, por ejemplo, que manipulo las emisiones diésel de algunos de sus vehículos para que aparecieran más bajas). La calidad de los motores en China se mide por estándares, siendo el 5, el más alto, o sea, son los vehículos que contaminan menos. Pero los fabricantes, mienten, ya que los autos que muestran un estándar 5, en realidad, son tres. O uno que es supuestamente tres, es uno. Los dueños, andan muy confiados en sus vehículos chinos “nuevos”, creyendo que cumplen con la norma, pero cuando son detenidos, se descubre el engaño. Vaya niveles también que hay de corrupción. Sin embargo, los vehículos que transporten perecederos, no son multados.
Tampoco se instala el 90 % del equipo obligatorio en los vehículos nuevos. Eso significa que si 30 mil vehículos sin esos dispositivos entran a la ciudad, equivaldría a miles de vehículos que cumplen, que circularan por la noche, y por eso son tan altos los niveles antes del amanecer, por la alta contaminación producida durante el día.
Un vehículo que no cumple con las normas, contamina 500 veces más que uno de estándar 4. Los vehículos a diésel, muy malos también, sólo son 17%, pero contaminan 70% del total y de las partículas primarias, ocasionan el 99%.
Explica Chai que el diésel es más contaminante, como quedó demostrado en Inglaterra, en donde otra vez hay altos índices de contaminación porque todos los autos, por ley, son de diésel, pues, supuestamente, contaminan menos, pero no es así, pues los fabricantes no se han preocupado por, realmente, fabricar motores menos contaminantes. Es tan evidente que, mientras un camión de transporte emite por litro de combustible 210 microgramos de óxido nítrico, un auto, 500 microgramos. Absurdo, pues los motores de los vehículos pesados son más largos y potentes. Y eso provoca niveles de óxido nítrico por arriba de la norma mundial, que es de 40 microgramos por metro cúbico de aire, lo que está provocando serios problemas de salud en niños cuyas escuelas están cerca de autopistas o rutas de autos. Eso, como dije, sucede nada menos que en Inglaterra (ver: https://www.theguardian.com/environment/2017/apr/04/thousands-of-british-children-exposed-to-illegal-levels-of-air-pollution?utm_source=esp&utm_medium=Email&utm_campaign=GU+Today+main+NEW+H+categories&utm_term=220419&subid=21873428&CMP=EMCNEWEML6619I2).
Y es que tanto vehículo de marcas chinas emite PAH, que son contaminantes mucho más carcinógenos que otras sustancias. En México, sucede lo mismo, pues las peores especificaciones son para los autos que se venden aquí, no para los que se exportan.
Tampoco, señala Chai, los fabricantes chinos se preocupan de si un vehículo sea muy contaminante, a menos, claro, que se les sujete a pruebas de emisiones y resulte que sus vehículos contaminen por arriba de la norma.
Pero qué se puede esperar de los fabricantes chinos de autos, sino, no sólo VW, sino Renault, GM, Citroën, entre otras marcas, han falseado los datos de emisiones de sus vehículos a diésel, lo que muestra la total falta de ética de las automotrices de todos los países.
Como dice el escritor Yu Hua, en su libro “China en diez palabras”, en ese país, es una especie de competencia social el embaucarse entre sí (y ya también lo hacen los chinos a nivel mundial, vendiendo artículos piratas). Por eso, no tienen empacho los fabricantes en vender autos con falsos estándares. Incluso, cínicamente, dicen que no hay necesidad de llamados masivos a revisión porque no hay quien muera por altas emisiones, y sólo lo harían si fuera una falla que hiciera peligrar la seguridad.
Lo peor, señala Chai, es que muchos se jactan de que si algunos vehículos no corresponden en emisiones con el estándar que se exige en China, es porque “quizá sean los que se exportan a África”, háganme favor. Han de decir que, al fin y al cabo, son negros, para qué preocuparse por enviarles buenas cosas. Vaya estupidez. Y hay una ley, desde el 2002, que dice que si una empresa falsea sus productos, éstos se pueden destruir, pero nunca se ha aplicado.
Pero también la calidad de los combustibles es mayoritariamente mala. Chai envió para análisis un diésel de Beijín, que se supone debe de ser el mejor, y resultó ser 25 veces más contaminante que el de Europa y Japón. Igualmente, la gasolina es mala y sólo 3% es muy buena. Y es el problema de ciudades como Hangzhou. que aunque podría comprar buena gasolina, no lo hace.
Otro problema que expone el documental es el de la evaporación de combustible, que se señala que es de 1.5 gramos por cada litro y lo mismo sucede en los autos. Es tan grave ese problema, que en Bejín la contaminación de hidrocarburos es más por aquélla, que por emisiones.
Sinopec es la compañía gasolinera estatal de China y no alza los estándares, con tal de seguir ganando buen dinero. No quiere sacrificar nada de sus ganancias, a pesar de que en el 2014 tuvo ingresos por 319 000 millones de dólares. Sinopec está, pues, infectada de la mezquindad del capitalismo salvaje, como casi todas las empresas, sean del giro que sean, que no les importa sacrificar medio ambiente y salud humana, con tal de seguir ganando mucho (hay algunas excepciones, como, por ejemplo, la compañía Lego, que recién anunció que ya toda su energía la obtiene de un parque eólico, el que financió completamente. Ver: http://www.zmescience.com/science/news-science/lego-environmental-renewable-energy-21052017/?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+zmescience+%28ZME+Science%29).
También analizó Chai la contaminación que dejan los barcos. Un barco de carga emite contaminantes equivalentes a 500 mil camiones en los puertos, y se encuentra a 400 metros de tierra firme. Siete de los más grandes puertos están en China. En Shenzhen, por ejemplo, 60% del bióxido de azufre es generado por barcos. No es para enorgullecerse que se posean los puertos mayores del mundo, como indica Chai.
Igualmente, las 200 mil barcazas que navegan por los ríos son muy contaminantes, y producen bastante bióxido de carbono, sobre todo las más viejas.
Los aviones son otro problema. Queman una tonelada de keroseno cuando despegan y otra, al aterrizar. En el aeropuerto de Biyun, los aviones producen la contaminación diaria equivalente a 600 mil taxis.
Pero además de todos los graves problemas expuestos, también lo que vio Chai es  enraizados burocratismo y corrupción, pues nadie asume ni culpas, ni obligaciones, incluso, entre la misma gente, que se niega a cumplir con legislaciones, como el gasolinero que no aceptó una revisión del departamento de protección ambiental, pues dijo que “era su función emitir reglas, más no, vigilar que se cumplieran”, frase que dejó a Chai boquiabierta. En otro caso, un hombre que fabrica medicamentos, y cuya empresa produce muchos olores químicos desagradables, ante la insistencia de Chai de que si no percibía dichos olores, aquél, cínico, declaró tajante, que nada olía. O sea, que la misma gente, con sus inconscientes actitudes, producto del individualismo y egoísmo atroces, contribuye a agravar el problema.
Vuelvo a citar al escritor Yu Hua, quien afirma que “en nombre de la revolución”, se cometen todo tipo de arbitrariedades en China.
Y Chai lo constató, pues en el 2014, fue a visitar el patio de una siderúrgica y resultó que el acero está oxidándose, sin compradores. Es lo que está pasando, que no hay quien compre en la crisis. Le dijo el dueño que hay tantas empresas, que todas compiten, tan sólo por cantidad y precio, haciendo lo mismo, y eso genera una inútil sobreproducción. Además, todo eso son materias primas desperdiciadas, pues una tonelada de acero, requiere 600 kg de carbón, 3 a 6 toneladas de agua, y se emiten 1.5 kg de bióxido de azufre y un kg de humo y hollín, entre otros contaminantes. Sin embargo, la ganancia obtenida es ridícula, pues en el 2014, una tonelada de acero dejaba solamente 30 centavos de dólar de “utilidad”, ni para comprar un huevo, dice irónica Chai. “Al quemar una tonelada de carbón, no se gana ni para un refresco”, señala, entre burlona, pero también, invitando a la reflexión del auditorio, sobre de qué sirve tanta producción y la consecuente contaminación, para una pírrica “ganancia”.
Abunda sobre el grave problema de la sobreproducción, diciendo que de las 36 industrias pesadas chinas, 22 sobreproducen. Además, son subsidiadas fuertemente por el gobierno, con tal de conservar los empleos. Son llamadas por Liu Shiyu, del Banco Central, empresas zombis, pues consumen muchos recursos, pero no sirven para nada y se siguen expandiendo. También, un profesor universitario le dijo que la sobre-construcción es peor que la sobreproducción industrial.
Muestra Chai los brutales cambios que la urbanización ha realizado en 30 años, como pueblos, que ya son ciudades grandísimas, con infinidad de problemas y demasiados departamentos, que nadie comprará. Dice que en Shanxi la hospedaron en un hotel 5 estrellas en la suite presidencial que sólo costaba 32 dólares. Y no había luces, porque nadie ha usado ese hotel desde su inauguración. Y en esa ciudad sólo de 20 a 30% de los departamentos se han vendido. Son ciudades fantasmas. De regreso a Beijín, lo comentó con el profesor Jiang. Y justo fue lo que le dijo, que es un microcosmos Shanxi, en donde a diario se pierden 80 hectáreas por la voracidad inmobiliaria, precisamente como dice Yu Hua, que también es “revolucionario” sacar a campesinos de sus tierras, incluso por la fuerza, cuando no ceden y edificar grandes edificios de departamentos, aunque nadie o muy pocos los habiten después.
Por lo mismo, ya en cientos de poblados, se están organizando ciudadanos, mediante manifestaciones y elecciones de cargos populares, para oponerse al dictatorial y arbitrario despojo de tierras (ver: https://www.youtube.com/watch?v=mglQckQGwbg&feature=youtu.be).
Y es que hay planes para que 184 municipalidades se conviertan en “metrópolis internacionales”. Ironiza Chai indicando que sus planes de expansión implicarían que China tendría que poseer 3400 millones de habitantes, no los 1300 que hay en la actualidad. Pero es la forma en que la autocracia china pretende “combatir” la pobreza en el campo, como si ésta se acabara con departamentos que sólo duran 30 años, además de destruir el medio ambiente y aumentar la contaminación, con tantas construcciones.
Con tanta anárquica contaminación, en 15 años, se pronostica que se consumirán 6000 millones de toneladas al año de carbón y habrá 400 millones de autos. Eso significa que antes de que se queden sin recursos, los chinos rebasarán la capacidad de su medio ambiente, o sea, ya no será posible que absorban tanta contaminación. Eso, en el 2040.
En una parte del documental, dan testimonios las personas maduras de cuando eran jóvenes, que Beijín tenía cielo azul y claro y los ríos eran tan puros, que se veía el fondo.
Un experto señala que para que el cielo fuera azul de nuevo, tendrían que cortar bióxido de azufre, 47%, óxido nítrico, 52% y partículas 2.5, 44%, o sea, casi la mitad, para volver al a aquél.
Pero muchos burócratas que entrevistó, le Insistieron en que la contaminación es el precio que China debe de pagar para desarrollarse y crear empleos. Sin embargo, ya hay algunas empresas que usan recursos renovables (limpios), así como las que protegen el ambiente y emplean 39 millones de personas y sus ingresos son de 590 mil mdd anuales (esto puede verse en el tiempo del documental 1:16:41). Es decir, las industrias no contaminantes también crean trabajo, pero las cerradas mentes de la mayoría de los mafiosos en el poder no lo conciben… o permiten.
Para efectos de referencia, Chai hace la comparación con respecto a Los Ángeles, que aunque ha triplicado sus autos, ha bajado mucho la contaminación y es por los estrictos estándares que, según, se tienen allí. Por ejemplo, los inspectores revisan que los tracto camiones tengan filtros que detienen las partículas de diésel, que las reducen hasta en un 99%. Aquí, por ejemplo, también por la corrupción y los apoyos incondicionales de la mafia en el poder a las empresas transportistas, no se ha hecho obligatorio el empleo de tales filtros, por ser “caros”, lo que indica que, más que importarles a esos mafiosos coludidos la salud de la población y del medio ambiente, les importan las finanzas de las empresas, justamente como sucede en China.
Cuando está mostrando el documental la forma en que revisan los inspectores angelinos a los camiones, detienen a un chofer mexicano, que fue infraccionado, por no contar su transporte con ese filtro, por mil dólares. “Si vuelve a incurrir en la falta, se le detiene el camión y si lo hace una tercera vez, se le retira su licencia, y sin ella, usted no podrá trabajar”, le dice el inspector. Chai le pregunta al hombre que por qué no lo había colocado y éste le dice que porque no había tenido dinero, pero que lo hará. Así debería de hacerse en México con tanto camión que exhala tanto negro, contaminante humo.
Insiste Chai en que se debe de considerar como alternativa, el empleo del gas natural, que ya el 24% del planeta está empleando. De todos modos, yo agrego que, de seguir el empleo energético creciendo año con año, como hasta ahora, ni el gas natural, ni siquiera las energías “renovables” evitarán que el medio ambiente se colapse (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2010/05/mas-energia-o-mas-desperdicio.html).
Chai, ya en la última parte del ilustrativo y dramático documental, muestra que el problema de que se siga usando carbón es porque no se han explorado a conciencia todos los recursos energéticos más limpios o renovables que posee China. Ese problema, le señalan expertos, es por el monopolio que ejerce la autocracia china en muchas industrias, como la petrolera. La solución, según varios de ellos, sería privatizar muchas de tales industrias, para que fueran más “eficientes”.
Eso es controversial, pues pareciera que Chai empleó el ya muy trillado esquema capitalista de que sólo lo “privado” funciona mejor y que se ha usado como pretexto en muchos países, México incluido, para que las depredadoras transnacionales se apoderen de estratégicos recursos naturales. Obviamente, no es para que las ex industrias públicas funcionen mejor, sino para que las empresas que se apoderen de ellas aumenten sus ya declinantes ganancias (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2013/09/decadencia-neoliberal-automatas.html). Quizá Chai lo haya sugerido de buena voluntad, pero probablemente por su formación (la que la autocracia china sólo ha deseado imponer durante cuatro décadas, que el capitalismo, llamado allí “socialismo”, es la panacea) no ve los peligros intrínsecos que eso implica, más todavía, que los que ya tiene China, al haberse convertido en la maquiladora mundial y que muchos de los problemas referidos en su trabajo, son consecuencia de ello.
Más bien, pienso que lo que se tendría que hacer, sería el  permitir la innovación energética. De hecho, es lo que ha estado anunciando China recientemente, que para combatir la contaminación y el cambio climático, está desarrollando fuentes energéticas renovables, como la solar, además de incrementar el empleo de gas natural, para ya no depender en demasía del carbón.
Pero de seguir permeando corrupción y lucro, eso no será posible, agrega Chai.
Dice que, más bien, lo que urge a todos los mafiosos en el poder, es hacerse ricos, a como se pueda (ver esto en el tiempo 1:30:13).
Eso implica la creciente corrupción, gracias  a la cual, 6000 empresas chinas clave son las que descargan 65% de las emisiones contaminantes.
Ya para finalizar, también Chai analizó la contaminación emitida por restaurantes, los cuales son los responsables del 6% de la polución de partículas 2.5.
Quiso probar Chai la efectividad de un número telefónico oficial, el 12369, al cual se pueden  reportar violaciones al reglamento que concierne a esos establecimientos. Es obligatorio el uso de filtros que eliminan tanto el humo, así como los olores de la combustión culinaria. Eso se debería de aplicar en México, en donde muchos negocios de comida, como los que hacen “pollos al carbón”, al aire libre, emiten humo y el olor de la carne quemada, sin ningún tipo alguno de restricción.
En efecto, Chai comprobó la eficacia de haber llamado a ese número – pienso que quizá haya funcionado porque se trataba de ella y porque estaba en Beijín –, al haber llegado los inspectores y haber exigido al restaurante que colocara los obligados filtros. “Antes, pensaba que estar todo el tiempo aguantando el humo y los olores de ese restaurante, era normal”, dice Chai, divertida.
Incluso, también, reportando a ese mismo número, logró que el residente de una construcción cercana cubriera con una capa plástica los desperdicios constructivos, de los que se levantaba mucho polvo.
Eso, quizá, sea el corolario del documental Under the dome, que sólo la conciencia social, su resistencia, su organización y el análisis inteligente de la problemática ambiental y de todo tipo, puede llevar no sólo a la solución de tantos conflictos, sino también a una posibilidad de un cambio económico y político, tan urgente, no sólo en China, sino en todo el planeta.

Contacto: studillac@hotmail.com  


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